lunes, 30 de junio de 2008











Hay dos modos de conciencia:
unas es luz, y otra, paciencia.
Una estriba en alumbrar
un poquito el hondo mar;
otra, en hacer penitencia
con caña o red, y esperar
el pez, como pescador:
Dime tú: ¿Cuál es mejor?
¿Conciencia de visionario
que mira en el hondo acuario
peces vivos fugitivos,
que no se pueden pescar.
o esa maldita faena
de ir arrojando a la arena,
muertos, los peces del mar?












Antonio Machado
Poesías completas
Edición:
Manuel Alvar
Biblioteca Austral
Editoria Planeta-DeAgostini 2001
Barcelona, España.





Imagen: Joaquín Sorolla.












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sábado, 28 de junio de 2008












EL POETA RECUERDA A UNA MUJER
DESDE UN PUENTE DEL GUADALQUIVIR



Sobre la clara estrella del ocaso,
como un alfaje, plateada, brilla
la luna en el crepúsculo de rosa
y en el fondo del agua esombrecida.
El río lleva un rumoroso acento
de sombra cristalina
bajo el puente de piedra. ¡Lento río,
que me cantas su nombre, el alma mía
quiere arrojar a tu corriente pura
la ramita más tierna y más florida,
que enciende primavera
en los verdes almendros de tu orilla!
Quiero verla caer, seguir, perderse
sobre tus ondas limpias.
Y he de llorar...Mi corazón contigo
flotará en tus rizadas lejanías.
¡Oh tarde como aquélla, y río lento
de sombra cristalina!...
Sobre la clara estrella del ocaso
la argéntea luna brilla.












Imagen: Joaquín Sorolla

Poema: Antonio Machado.











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jueves, 26 de junio de 2008












AL LIBRO "NINFEAS" DEL POETA
JUAN RAMÓN JIMÉNEZ



Un libro de amores,
de flores
fragantes y bellas,
de historias de lirios que amasen estrellas;
un libro de rosas tempranas
y espumas
de mágicos lagos en tristes jardines,
y enfermos jazmines,
y brumas
lejanas
de montes azules...
Un libro de olvido divino
que dice fragancias del alma, fragancia
que puede curar la amargura que da la distancia,
que sólo es el alma la flor del camino.
Un libro que dice la blanca quimera
de la Primavera,
de gemas y rosas ceñida,
en una lejana, brumosa paradera
perdida...











Imagen: Joaquín Sorolla

Poesía: Antonio Machado.









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martes, 24 de junio de 2008












HACIA TIERRA BAJA



Rejas hierro; rosas de grana.
¿A quién esperas,
con esos ojos y esas ojeras,
enjauladita como las fieras,
tras de los hierros de tu ventana?
Entre las rejas y los rosales,
¿sueñas amores
de bandoleros galanteadores,
fieros amores entre puñales?
Rondar tu calle nunca verás
ese que esperas; porque se fue
toda la España de Mérimée.
Por esa calle -tú elegirás-
pasa un notario
que va al tresillo del boticario,
y un usurero, a su rosario.
También yo paso, viejo y tristón.
Dentro del pecho llevo un león.











Poema: Antonio Machado

Imagen: Joaquín Sorolla.












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domingo, 22 de junio de 2008











Sobre la limpia arena, en el tartesio llano
por donde acaba España y sigue el mar,
hay dos hombres que apoyan la cabeza en la mano;
uno duerme, y el otro parece meditar.
El uno, en la mañana de tibia primavera,
junto a la mar tranquila,
ha puesto entre sus ojos y el mar que reverbera,
los párpados, que borran el el mar en la pupila.
Y se ha dormido, y sueña con el pastor Proteo,
que sabe los rebaños del marino guardar;
y sueña que le llaman las hijas de Nereo,
y ha oído a los caballos de Poseidón hablar.
El otro mira al agua. Su pensamiento flota:
hijo del mar, navega - o se pone a volar -,
Su pensamiento tiene un vuelo de gaviota,
que ha visto un pez de plata en el agua saltar.
Y piensa: "Es esta vida una ilusión marina
de un pescador que un día ya no puede pescar."
El soñador ha visto que el mar se le ilumina,
y sueña que es la muerte una ilusión del mar.










Poema: Antonio Machado

Imagen: Joaquín Sorolla.











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viernes, 20 de junio de 2008












PARÁBOLAS

I


Era un niño que soñaba
un caballo de cartón.
Abrió los ojos el niño
y el caballito no vio.
Con un caballito blanco
el niño volvío a soñar;
y por la crin lo cogía...
¡Ahora no te escaparas!
Apenas lo hubo cogido,
el niño se despertó.
Tenía el puño cerrado.
¡El caballito voló!
Quedóse el niño muy serio
pensando que no es verdad
un caballito soñado.
Y ya no volvío a soñar.
Pero el niño se hizo mozo
y el mozo tuvo un amor,
y a su amada le decía:
¿Tú eres de verdad o no?
Cuando el mozo se hizo viejo
pensaba: Todo es soñar,
el caballito soñado
y el caballo de verdad.
Y cuando vino la muerte.
el viejo a su corazón
preguntaba: ¿Tú eres sueño?
¡Quién sabe si despertó!










Imagen: Joaquín Sorolla

Poema: Antonio Machado.













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