miércoles, 14 de noviembre de 2007







La ùnica salida de este laberinto
es un pozo de silencio.
Nadie me escucha.
Estoy muerta
y aùn mis cenizas
no abonan la tierra.

Ella se afila las uñas,
esperando relamerse,
relamerse los bigotes.

Dios mio hazme muda por favor.








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