domingo, 14 de septiembre de 2008











LA PROFECÍA


Cuando nos lo anunciaron los que velan de noche,
los que llevan el mar ausente entre sus manos
en forma de sencillos caracoles,
temblamos de alegría, como bajo el rocío
el pétalo colmado de las flores.

Lo dijeron los sabios.
Muchas señales hubo, hasta que al fin
el termino del tiempo hubo llegado.
Y nosotros confusos, de rodillas,
presenciando.

Sobrevino el silencio.
El silencio que nace del agua que bullía
y de pronto se cuaja en un espejo.

Así nos serenamos. Nos hicimos
lo mismo que los lagos para mirar al cielo.










Rosario Castellanos.

Amadeo Modigliani.










P&I

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